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Primer día de Colonias

….y por fin llegó el día después de meses de haber tomado la decisión: ¡Lucas iba a ir de Colonias por primera vez! y por primera vez a dormir fuera de casa, a estar sin sus padres, sin tener un momento para él, sólo para él…en fin no podíamos tener más miedo pero decidimos que eso no iba a ser un impedimento tampoco y queríamos que nuestro hijo viviera también esta experiencia que muchos de sus compañeros de clase ya habían tenido…y que él no.

Esta decisión, aunque pudiera parecer simple en esencia, representaba mucho más: encerraba el hecho de que sus compañeros lo pudieran realmente ver como uno de ellos, no como el niño «especial»,  el que Lucas diera un pequeño pasito hacía su vida como persona auto-suficiente y no dependiente,  el que pudiera llenar su existencia con pequeñas y variadas experiencias, en definitiva: que pudiera VIVIR, no sobrevivir…

Así que le enseñamos a Lucas los Pictogramas que la escuela nos preparó (lo que iba a ocurrir en imágenes) porque él es muy visual igual que otros niños con este Trastorno, no obstante no pareció entenderlo, pero por nuestra experiencia eso no significaba que realmente no lo hubiera hecho, y para nuestra grata sorpresa, según sus tutoras y sus compañeros, él se lo pasó «en grande» y en palabras textuales: «Lucas no lloró» es decir que no tuvo ninguna crisis…¡¡toda una victoria !!

Moraleja:  No tenemos que subestimar a nuestro hijo, ya que con la anticipación y con la preparación oportunas él era capaz de asumir cambios en sus rutinas y no sólo eso, sino de disfrutar de las actividades propuestas.

Hoy ha nevado

  Lucas primer día en la nieve

» ¡Hoy ha nevado!» me alegré al mirar por la ventana porque pensé «¡Qué bien lo va a pasar Lucas en su camino hacia la escuela…!» y es que lleva meses diciéndonos: «papá, mamá..quiero ir a la nieve..» y eso pasa porque recuerda su primer día en la nieve cuando se tiraba una y otra vez con su trineo y qué bien se lo pasaba!!… y eso que no prometía nada cuando pisó con su pie el gran manto blanco y se daba cuenta que la sensación era otra, y tampoco le gustó tocar la nieve con su manita, a pesar de llevar sus guantes recién estrenados…

…pero mis expectativas su truncaron cuando salimos a la calle y lo vi sufrir porque no quería pisar la nieve, y me dijo: «no quiero jugar con la nieve» una y otra vez…bueno, pensé yo, sigamos adelante aguantando el «chaparrón» porque luego yo se que su mente se adapta, lo acepta, y puede llegar a disfrutar la experiencia nueva que está viviendo…y lo dejé en la escuela con la esperanza de que cuando salga a jugar con sus compañeritos de clase a hacer «guerra de bolas de nieve» él quiera tocar la nieve, sepa hacer una bola más o menos compacta, y la lance sin miedo para intentar quedar como «campeón» de la mini guerra infantil de bolas de nieve….y seguro que lo logrará !!